-: Jun 06, 2016 / Detectives Europa

¿Pueden las medium ayudar a resolver un crimen?

Existe una máxima fundamental en el mundo de la Criminología: se conoce como ‘principio de Locard’ y defiende que no existe el crimen perfecto… porque todo suceso deja huella. Sin embargo, en ocasiones, este rastro es tan difícil de encontrar que muchos se ofrecen a buscarlo, literalmente, en el ‘más allá’.

No falla: detrás de muchos sucesos sin resolver -sean crímenes, secuestros, desapariciones- que tienen lugar en España suele aparecer la figura de un sujeto, denominado médium o asesor psíquico, que se considera dotado de facultades mentales paranormales como para comunicarse con espíritus y resolver esos casos en los que la Policía, aparentemente, se encuentra en un callejón sin salida.

Muchos de nuestros lectores seguro que conocen y han disfrutado con la serie de televisión estadounidense ‘Medium’. Durante siete temporadas, esta serie se inspiró en la vida de la espiritista Allison Dubois. Patricia Arquette interpretaba a esta mujer, casada y madre de tres hijas que intentaba comprender su capacidad para comunicarse con los muertos. Una habilidad que condujo al fiscal Devalos -al que daba vida Miguel Sandoval-, a contratarla para emplear sus poderes en la resolución de casos criminales.

Obviamente, y a diferencia de lo que ocurre en la ficción, pocas veces en el mundo real se han resuelto casos empleando esta figura psíquica -que no es nueva; de hecho, ya en 1888, muchos de estos médium trataron de resolver sin éxito la identidad de Jack el Destripador-. Sin embargo, entre esos aciertos, se esconde uno sucedido en nuestro país y recogido en el libro de Francisco Pérez Caballero, ‘Dossier Negro’.

Se cuenta al detalle el suceso ocurrido en la tarde del día de Reyes de 1994 en el Monte de Avenceñas, en A Estrada –Pontevedra-. En este lugar, un grupo de cazadores encontró, por casualidad, el cuerpo sin vida de una joven con tres impactos de bala que permanecía custodiada por dos velas. Un caso difícil en el que las pesquisas policiales no ofrecían resultado y en el que los investigadores ni tan siquiera eran capaces de identificar el cadáver. Por todo ello, los responsables del caso optaron por solicitar la colaboración ciudadana, llamamiento al que acudió el Diario de Pontevedra, que en su intento por ayuda se puso en contacto con una clarividente -una meiga como se conocen en Galicia-, conocida de la zona.

Utilizando tan sólo una foto de la fallecida y una güija -un tablero con las letras del alfabeto que se utiliza para recibir mensajes de los espíritus-, la vidente obtuvo el nombre de la fallecida -Rosa-, y una descripción de cómo murió. La meiga advertía que los asesinos habían matado a la joven en otro lugar y habían decidido después trasladarla en caballo hasta el lugar en el que había aparecido. Aportó también que era portuguesa y el teléfono de un local en el que había trabajado.

Los autores del crimen acabarían siendo detenidos tiempo después en un control rutinario cerca de Pamplona, en Navarra. Se trataba de un español y un portugués que, tras ser interrogados, confesarían el asesinato que les estaba atormentando. El crimen reconocido resultó ser tal y como el espíritu de la víctima detalló a la vidente, a través del tablero de la güija. La víctima respondía al nombre de Rosalía y pertenecía, junto a los dos detenidos, a una banda de atracadores. Cansada de esa vida, ella había decidido confesar a las autoridades y eso supuso su final. Curiosamente, el número de teléfono que la meiga había proporcionado acabó siendo, en efecto, el del lugar en el que la fallecida había trabajado.

¿Consulta la Policía española a videntes?

Pocas veces y no son muy fiables

En la Policía española no existe la figura del asesor psíquico -o médium- y es inusual que se contacte con ellos para esclarecer los casos sin resolver. Es cierto que en algunas investigaciones y, sólo por insistencia de los familiares de las víctimas, llegan a verse con dichas personas para ver si pueden aportar un poco de luz al caso. Una luz que suele salir cara… y que resulta poco creíble. De hecho, varias de las desapariciones más famosas de nuestro país contaron en sus investigaciones con predicciones erróneas de los videntes.

Entre las más sonadas está la de David Guerrero, conocido como el ‘niño pintor’. Una desaparición que la Interpol calificó de ‘extrema’, una etiqueta reservada sólo para casos en los que no se tiene ni un solo indicio confirmado. David, de 13 años de edad, desapareció el 6 de abril de 1987 cuando salía de su casa de Málaga para ir a una galería de arte en la que se iba a exponer una obra suya. Un año después del trágico suceso, y sin ninguna noticia sobre su paredero, la Televisión Gallega reunió a diferentes videntes, astrólogos y espiritistas para avanzar en el caso, pero todos ellos dieron visiones contrapuestas e ineficaces.

Más recientemente, se ha sabido que la Policía contactó con una vidente en el caso de Marta del Castillo. La médium, una mujer de 60 años vecina de Guipúzcoa, que había colaborado con éxito en un par de ocasiones con la Ertzaintza. ‘Marta del Castillo está enterrada en una finca de olivos muy cerca de Sevilla. Su cuerpo está junto a una piedra y bajo el olivo que hace el número 26, contando desde la entrada’, advirtió a sus contactos dentro de la Policía… pero después de varias búsquedas en la zona, el resultado ya se conoce: negativo. Sin embargo, existen circunstancias en las que estos médium, por sus conocimientos, pueden ser útiles: por ejemplo, en alguna investigación relacionada con el mundo de lo paranormal o las sectas.

¿Existen los detectives psíquicos en otros países?

En reino unido y ee.uu. los usan

Hace tan solo unos meses saltaba la noticia de que una reciente reforma del código de la Policía británica estipulaba lo siguiente: ‘Cualquier información proveniente de médiums y videntes, antes de ser desechada, debe ser evaluada en el contexto del caso, y sin que se convierta en una distracción de la investigación, se podría tomar como una prueba». Un síntoma evidente del recurrente uso que la policía de ese país hace de médiums para intentar esclarecer desapariciones. También es cierto que en uno de los casos más mediáticos, el auxilio de estos asesores psíquicos no obtuvo resultado.

En 2007, los investigadores acudieron a la ayuda de videntes para intentar localizar a la pequeña Madeleine McCann, desaparecida meses antes cuando se encontraba con su familia de vacaciones en un hotel de Praia da Luz del Algarve, Portugal. Desgraciadamente, ningún médium tuvo éxito y, a día de hoy, el paradero de la niña sigue siendo una incógnita.

En EE.UU. es conocida también la figura del detective psíquico… si bien hubo un caso muy conocido que acabó con buena parte de su credibilidad. En 2004 desapareció una niñallamada Amanda Berry. Después de una búsqueda tan insistente como infructuosa, la vidente Sylvia Browne apareció en la televisión diciéndole a la madre de Amanda que su hija estaba muerta. Sin embargo, al cabo de 10 años, la chica apareció, sana y salva, tras haber permanecido cautiva todo ese tiempo.

Aquello conmocionó a una sociedad que exigió alejar a este tipo de ‘profesionales’ de las dependencias policiales. Con todo, la policía estadounidenses o el FBI manejan una lista de reconocidos psíquicos, clasificados en un ranking en función de su historial de aciertos -es decir, en las pistas que ofrecieron y que ayudaron a abrir nuevas líneas de investigación en casos que habían entrado en punto muerto-.

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