¡Cuidado si espías el WhatsApp de tu pareja! Puedes ir a la cárcel
Aunque parezca algo irreal o de película, espiar las conversaciones de terceras personas tiene consecuencias. El Código Penal en su artículo 197 castiga como delito de descubrimiento y revelación de secretos la acción de acceder a conversaciones privadas para descubrir la intimidad de la otra persona, por lo que aquí podríamos incluir la famosa aplicación de mensajería instantánea WhatsApp.
Sara García, abogada de Legálitas, explica que “las penas por descubrir secretos o vulnerar la intimidad de otras personas está castigado con penas de prisión de uno a cuatro años “y” multas de 12 a 24 meses”.
Con el auge de las nuevas tecnologías, es habitual que surja la duda ¿Qué papel juegan en los delitos contra la intimidad de la persona? El citado artículo del Código Penal recoge esta posibilidad, y es que no solo hace referencia a la interceptación de papeles o cartas, es decir, el formato tradicional, sino que también incluye entre sus líneas la posibilidad que la vulneración de la intimidad o el descubrimiento de secretos se realice a través de correo electrónico, efectos personales o mediante la interceptación de las telecomunicaciones o utilizando medios de escucha, transmisión o grabación tanto del sonido como de la imagen.
Lo cierto es que no es fácil que un usuario sin amplios conocimientos en la materia acceda al control remoto de tu dispositivo y pueda tener acceso a todas tus conversaciones, pero quizá si es más fácil, por ejemplo, por la sencillez de las contraseñas (cumpleaños, aniversario, etc) acceder al correo electrónico e incluso al WhatsApp y en este caso es posible, si existen motivos previos de desconfianza en la pareja, que se haya realizado una copia de seguridad o instalado algún software de control remoto del teléfono móvil.
Las sospechas comienzan por la última conexión y terminan derivando en acciones como estas, pero cuidado si espías, además del citado delito de descubrimiento y revelación de secretos, estás jugando con fuego en Internet, ya que existen numerosos malwares circulando por Internet que se venden como espías de WhatsApp u otras famosas aplicaciones y redes sociales. En algunas ocasiones estas aplicaciones de espionaje acceden a tu dispositivo introduciendo en él cierto tipo de virus y en otras lo que ocurre es que te estafan al suscribirte a un servicio de SMS Premium que tu no deseas contratar en el que cobran una importante cantidad por cada SMS recibido.